viernes, 14 de septiembre de 2007

pascua en 18

Suponía que estaríamos en casa, haríamos cosas en conjunto y cada cual saldría de carrete, o no, como siempre.

Con Camilo habíamos quedado de juntarnos el domingo, existía la idea de irnos a la playa por una noche. Vera tenía planes de que fuéramos a bailar a la Blondie y el martes a una tocata donde participa su pololo.

Dos amigos del Valle que están en Santiago me habían llamado para juntarnos uno de estos días, quedamos en coordinar..

Todo el mundo planificaba carretes y enviaban e-mail

La verdad es que me hacía mucha ilusión salir con Camilo, todas mis energías estaban puestas en ello. Mamá, tramposa, me había sugerido que fuéramos a la casa de Tunquen, como nadie irá… dijo pícara. Camilo, al saber que estaba la casa de la playa disponible, canceló algunas cosas para las cuales se había comprometido hacia tiempo.

El miércoles, a la hora de la cena en que celebrábamos el cumpleaños de Papá, para lo cual había enérgicamente prohibido que le lleváramos regalos, anunció que él nos tenía un regalito a cada uno de nosotros y a la vez para todos…

Resultado, en un par de horas todos partiremos al aeropuerto y pasaremos una semana en Isla de Pascua.

Hacía tiempo que deseaba ir a la isla, claro, no como hijo, hermano, tio… sino como hippie, pero linda la sorpresa de papá.

Camilo entendió la situación y, como lo sospechaba, me deseo que lo pasáramos muy bien, sin pizca de recriminación. Hoy un correo con una foto para “tener presente”, jajaja

Así que a Pascua los boletos, las empanadas y el vino tinto.

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