Nadie se fue y nadie llegó. Todo siguió tal cual y, sin embargo, todo fue un algo distinto.
Con Lalo continuamos viviendo juntos y paulatinamente él, más que yo, fue asumiendo que ya no éramos pareja. Un par de veces más hicimos el amor hasta el amanecer. Otras veces más fuimos juntos al supermercado. Poco a poco deje de avisarle que llagaría tarde o que, simplemente, no llegaría al departamento. Separamos dormitorios, cuentas, sueños, eyaculaciones, lavados de ropa, compromisos… así vivimos más de un año… pasando de pareja amante a pareja amiga.
Él propuso que ninguno de los dos trajera a pasar la noche a otro. Me opuse como un faro en la tormenta. Nos molestamos un tiempo hasta que él comenzó a venir a casa, a preparar cenas, reuniones con amigos nuevos, celebrar un cuanto hay con Pablo… Pablo… un chico formidable de formidables ojos formidable mirada formidable culo formidable humor formidable entre piernas formidable carácter formidable boca formidable e infinitas formidabilidades. De no haber sido Lalo el enamorado de Pablo yo hubiese salido envuelto en una toalla desde el baño, hubiese saludado a Pablo con un beso cercano a los labios le hubiese ofrecido algo para beber y luego lo hubiese tumbado en mi cama. Pero a La lo no le hubiese dañado e ignoré las miradas de Pablo, el abrazo cada vez q nos saludábamos, los copetes en ese bar… Nunca me acosté con él sólo porque Lalo estaba en medio. Cosa que Pablo, me dijo, hubiese pasado por alto. Finalmente ellos se fueron a vivir juntos y yo me volví al departamento donde vivieron mis hermanos mientras estaban en la U.
Lalo ya no esta con Pablo. El tiempo nos hizo grandes amigos y hoy, años después de nuestra relación, estamos más unidos que nunca. Es mi gran amigo, el mejor de todos los mejores amigos. Nunca dejamos de amarnos. El amor, respondiendo a una voluntad galáctica, mutó a nuevos campos y día a día estamos más cercas.
No pasan 24 horas sin llamarnos. Dos veces a la semana nos juntamos, almorzamos juntos o, simplemente, nos bebemos una lata de chela en el parque Balmaceda. Su actual pareja es un ser cercano a mi, a menudo vienen a pasar un fin de semana a Pirque y yo suelo quedarme en su depto una vez a la semana.
Con Lalo continuamos viviendo juntos y paulatinamente él, más que yo, fue asumiendo que ya no éramos pareja. Un par de veces más hicimos el amor hasta el amanecer. Otras veces más fuimos juntos al supermercado. Poco a poco deje de avisarle que llagaría tarde o que, simplemente, no llegaría al departamento. Separamos dormitorios, cuentas, sueños, eyaculaciones, lavados de ropa, compromisos… así vivimos más de un año… pasando de pareja amante a pareja amiga.
Él propuso que ninguno de los dos trajera a pasar la noche a otro. Me opuse como un faro en la tormenta. Nos molestamos un tiempo hasta que él comenzó a venir a casa, a preparar cenas, reuniones con amigos nuevos, celebrar un cuanto hay con Pablo… Pablo… un chico formidable de formidables ojos formidable mirada formidable culo formidable humor formidable entre piernas formidable carácter formidable boca formidable e infinitas formidabilidades. De no haber sido Lalo el enamorado de Pablo yo hubiese salido envuelto en una toalla desde el baño, hubiese saludado a Pablo con un beso cercano a los labios le hubiese ofrecido algo para beber y luego lo hubiese tumbado en mi cama. Pero a La lo no le hubiese dañado e ignoré las miradas de Pablo, el abrazo cada vez q nos saludábamos, los copetes en ese bar… Nunca me acosté con él sólo porque Lalo estaba en medio. Cosa que Pablo, me dijo, hubiese pasado por alto. Finalmente ellos se fueron a vivir juntos y yo me volví al departamento donde vivieron mis hermanos mientras estaban en la U.
Lalo ya no esta con Pablo. El tiempo nos hizo grandes amigos y hoy, años después de nuestra relación, estamos más unidos que nunca. Es mi gran amigo, el mejor de todos los mejores amigos. Nunca dejamos de amarnos. El amor, respondiendo a una voluntad galáctica, mutó a nuevos campos y día a día estamos más cercas.
No pasan 24 horas sin llamarnos. Dos veces a la semana nos juntamos, almorzamos juntos o, simplemente, nos bebemos una lata de chela en el parque Balmaceda. Su actual pareja es un ser cercano a mi, a menudo vienen a pasar un fin de semana a Pirque y yo suelo quedarme en su depto una vez a la semana.













