De nada sirve escaparme de mi mismoCaminar por todos los parques de esta ciudad, que siempre son pocos y están a tras mano, yo puedo lentamente recorrer, con lo mirada perdida tras algún sufriente árbol, a pata pelá por el pasto, en el cuello atados los zapatos, imaginándome en otro lugar, la existencia sabe bien cual es ese otro lugar, y los pasos no dejan huellas sobre el bosque de la ciudad. Y de nada sirve, siempre soy yo en mi mal co-creada realidad.
Puedo fumar cigarrillos hasta morir y marihuana para vivir, sentarme vola´o bajo una higuera a meditar, y es que no me creo Buda pero él sabe de una verdad, que en silencio de la mente se puede encontrar, y en ese momento olvidarme de mí mismo y descubrirme en un silencio de verdad y la telepatía en la noosfera es una realidad y al abrir los ojos veo la ciudad, y presiento que algo está muy mal.
Con mil chic@s puedo salir, enredarme en sus camas sudorosas, tener sexo como perros, eyacular incluso mis sueños, morder en vez de besar y agarrar en vez de acariciar, y oír todos sus misterios, el sueño de que juntos a la noche volveremos a estar, y yo sé que eso no ha de ser verdad, y regreso a casa exhausto de tanto fornicar y me encuentro con mi cara en pintada en la pared y mi cama se inmensa y de nada sirve eyacularme en todos los demás.
De nada me sirve soñar con una patente con cuatro letras –excluidas las vocales que malas palabras pueden formar, según la autoridad-, tener una cosa con vista a las montañas, salir a la terraza de piedra y escuchar el río la montaña labrar y llamar a mi madre, pedirle que me regaloneé, abrazar a mi padre y jugar con mis hermanos, tener un equipo musical de última generación e inundar las laderas con el canto de Sumac. Y no tener televisor y no enterarme de la última violación, de nada me sirve. Aún que todos en la ciudad dicen que un auto, la tele, la casa y el equipo sí que sirven. Y yo sé que no están verdad y saberlo tampoco sirve.
Cuando estoy solo y bien solito; y no hay música, lecturas y ollas hirviendo en la cocina, el celular bien apagado, el chat clausurado, el MSN aniquilado y miro el techo, y descubro figuras distintas, algunas nunca descubiertas, y te me vienes a la vista y bajas de las vigas y me das una razón que justifica tu amor, y sigo mirando el techo, y descubro que todo es mentira, allá arriba no hay más que un techo, es sólo un techo, un techo de madera, sin pintura ni escaleras, un techo de adeveras y nada baja de sus vigas, que es solo imaginación, un escape de mi realidad, pues no existe una razón, para que habites mi corazón, y de nada sirve, escaparme en el techo, que el techo no es más que un techo y pasan las horas y sigue siendo un techo. Hay solamente un techo.
¿Qué puedo hacer? Estoy solo y me aburro, me aburro de mí mismo, me recluyo en mi casa, la familia y mi perro, y sigo solo, la dicha esta en el Elqui, y Elquí está re lejos, y en los mall la gente es tan feliz y yo no voy a los mall, en las discotecas baila la dicha y la felicidad urbana, y yo soy de campo, son un huaso sin caballo en una ciudad, donde todos dan igual, y yo no me puedo por ahora escapar y me sumerjo en la soledad, y tampoco sirve, de nada me sirve, a nadie le sirve, ignorar la realidad, la mal criada realidad que nada tienen que ver con uno mismo.
Y sigo solo y sin saber que puedo hacer. Y esto tampoco sirve

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