miércoles, 21 de noviembre de 2007

une fatigue spirituelle


Hoy es uno de esos días en que hasta pensar en mí me provoca un profundo bostezo, una lata tremenda y unas ganas de dejar de ser yo que resultan imposibles de controlar.
Y también hoy es uno de esos días en que pensar en ti me contrae todos los músculos del cuerpo, me los tensa provocando la evaporación de la médula, viscosa en un día como hoy, de mis huesos totales.
Tampoco pueda pensar en los demás y hacerlo me es como estar en la punta de un trampolín apunto de saltar al cráter vivo de todos los volcanes andinos e himalayos.

¿Será esto lo que Neruda dibujó en la frase “Sucede que me canso de ser hombre”? ¿La razón de la resignación existencial de Harry Haller en El Lobo Estepario? O ¿La panne del avión en medio de un desierto del piloto de guerra que luego se encuentra con un habitante extraviado proveniente del asteroide B612 y el cual, en medio del encanto, lo liquida de un solo golpe a las creencias y el corazón? ¿"Une fatigue spirituelle" del pequeño dios creacionista?

Partiendo de la nada he alcanzado las más altas cotas de mi miseria. Puedo detenerme en este punto, mirar atrás y no lograr observar las huellas de mis pasos hasta acá. Involucionado me siento a esperar no sé bien que cosa y me patea el culo ni siquiera sospecharla. Me duelen las campanadas del mes mariano, los vómitos de los senadores, el aroma de tu cuerpo aún fresco en mi piel y mi semen coagulado alcanzándome los talones.

Sonámbulo recorro la ciudad que me arremete en cada esquina, en cada semáforo, en cada letrero luminoso, en cada una de las portadas de los diarios y de las revistas, en el silencio de tumba de los ascensores saturados de oficinistas, en el uniforme de la línea aérea que no tiene vuelo al edén, en el mal uso del color verde de los pacos fofos, en los parques a tras mano, en el aroma a fritura en las veredas, en los adornos de navidad de las vitrinas y la nieve de algodón sobre un ciprés de plástico.

La Libre Voluntad en estos días es la hamaca donde la fortuna descansa lejos de aquí. Y mis certezas languidecen no sé en que lugar. Desde esta oficina con vista a la virgen embarazada del cerro miro el Valle del Elqui, donde todo es otra cosa, donde me pasaba todo el día a pata pel´a, donde es más fácil amar y dejarse amar y hasta la sexualidad florece como las alstroemerias y los tropaeolum tricolor en todas las laderas, en todos los cerros, en todas las montañas, bosques, cascadas y ríos.

No sé vincular mi sentir con el hacer en este día ardiente.

1 comentario:

G! dijo...

saludos, y un abrazo no muy apretado...
por el calor digo yo

bienvenido a mi ciudad!

Gonza.