20 y tantos de noviembre 2007
Ayer yo quería haber pasado la tarde entera fumando porros y mirando el Topo de Don, Jodo. Y para ello me preparé y preparé a los otros. Después del almuerzo (Reineta grille con papas cocidas y merquen) me encerraría en mi ruka de piedra, madera, vidrios y madera a pasar la tarde, la noche y el amanecer, bebiendo el vino que me regaló mi padre y fumando la cannabis que me vendió un aprendiz de ingeniero de la USACH , de profundos ojos negros y profunda melena masculina. Entonces esperaba ver pasar todo un día desde mis ventanas, que dan a cerros, añosos árboles nativos…. ¡¡¿Como mierda no he de estar solo sí prefiero estos cerros y estos maitenes más que todos los mall?!!!
Mi familia sabe bien de respetar los espacios, pero eso era algo que Ka (Camilo) no tenía porque conocer y justo en el momento en que acabo de meterme a la tina de patio (un gigantesco barril de madera inspirando en esas tinas japonesas) llegas tú Camilo con un cargamento tremendo de sonrisas y miradas encantadoras de serpientes. Yo, como no, me encanté. Y me sumergí aun más profundo en ese estanque lleno de burbujas y cáscaras de árboles nativos flotando como navíos en una tempestad.
Sabina dice que tardó en el olvidar un amor 19 días y 500 noches. Pero yo, Camilo, te he aprendido a olvidar en 3 noche y han pasado 35 días sin dejar de pensar en ti. En ti, que ahí estabas, sin aviso previo, simplemente llegaste y cuando salí a respirar te lo pregunté y me respondiste: “Sí te veía me moría… te despediste sin decirme “Llámame un día”.
De ahí a invitarte a mi húmedo ambiente pasó nada. Te quitaste la ropa lentamente, como en un acto sagrado y si, sé que te es sagrado. Y permaneciste tan desnudo ante mí y antes de meterte al agua. Me mirabas a los ojos y sabías que yo me sumergía en ellos. Sonreíste y yo esquivé tu sonrisa y te pedí que fueras por otra copa, otra botella y dieras más volumen al equipo (yo escuchaba los temas rápidos de Nina Simona) y tu fuiste dándome la espalda, tu espalda de Apolo, tus nalgas de praderas puras y tus muslos de Zeus.
Y yo un simple mortal en este camino, erecto, tenso, entregado y tanto amándote….
¿Tú sabes que mis erecciones dicen te amo? ¿Sabes que mi sangre se acumula ahí por ti? ¿Sabes que eyacular mi médula láctea cerca de tus huesos, más profundo aún, es darme todo para ti?
¿Dónde he de guardar lo que por ti siento?
Ayer yo quería haber pasado la tarde entera fumando porros y mirando el Topo de Don, Jodo. Y para ello me preparé y preparé a los otros. Después del almuerzo (Reineta grille con papas cocidas y merquen) me encerraría en mi ruka de piedra, madera, vidrios y madera a pasar la tarde, la noche y el amanecer, bebiendo el vino que me regaló mi padre y fumando la cannabis que me vendió un aprendiz de ingeniero de la USACH , de profundos ojos negros y profunda melena masculina. Entonces esperaba ver pasar todo un día desde mis ventanas, que dan a cerros, añosos árboles nativos…. ¡¡¿Como mierda no he de estar solo sí prefiero estos cerros y estos maitenes más que todos los mall?!!!
Mi familia sabe bien de respetar los espacios, pero eso era algo que Ka (Camilo) no tenía porque conocer y justo en el momento en que acabo de meterme a la tina de patio (un gigantesco barril de madera inspirando en esas tinas japonesas) llegas tú Camilo con un cargamento tremendo de sonrisas y miradas encantadoras de serpientes. Yo, como no, me encanté. Y me sumergí aun más profundo en ese estanque lleno de burbujas y cáscaras de árboles nativos flotando como navíos en una tempestad.
Sabina dice que tardó en el olvidar un amor 19 días y 500 noches. Pero yo, Camilo, te he aprendido a olvidar en 3 noche y han pasado 35 días sin dejar de pensar en ti. En ti, que ahí estabas, sin aviso previo, simplemente llegaste y cuando salí a respirar te lo pregunté y me respondiste: “Sí te veía me moría… te despediste sin decirme “Llámame un día”.
De ahí a invitarte a mi húmedo ambiente pasó nada. Te quitaste la ropa lentamente, como en un acto sagrado y si, sé que te es sagrado. Y permaneciste tan desnudo ante mí y antes de meterte al agua. Me mirabas a los ojos y sabías que yo me sumergía en ellos. Sonreíste y yo esquivé tu sonrisa y te pedí que fueras por otra copa, otra botella y dieras más volumen al equipo (yo escuchaba los temas rápidos de Nina Simona) y tu fuiste dándome la espalda, tu espalda de Apolo, tus nalgas de praderas puras y tus muslos de Zeus.
Y yo un simple mortal en este camino, erecto, tenso, entregado y tanto amándote….
¿Tú sabes que mis erecciones dicen te amo? ¿Sabes que mi sangre se acumula ahí por ti? ¿Sabes que eyacular mi médula láctea cerca de tus huesos, más profundo aún, es darme todo para ti?
¿Dónde he de guardar lo que por ti siento?

2 comentarios:
yo, el burro hablando de orejas...
has perdido el centro.
lo lamento.
G!
y el enlace de mundos seria ? tu y el otro tu y tu y tus pensamientos tus deseos tus pasiones...bueno tendra continuidad no cortes ... suerte
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