jueves, 1 de noviembre de 2007

inventémonos el amor



Buenos Aires dejo de ser lo que es para ser aun más bella: el escenario donde se comenzaba a tejer lo que hoy, tres semanas después, me florece como la primavera en los cerezos. Caminamos muchos por sitios que descubríamos caminos a otros sitios a los cuales nunca llegábamos, nuestra brújula era nuestras corazonadas y siempre apuntaba al centro de nosotros dos.

Adoraba caminar al lado de Camilo alcanzar su ritmo de caracol abrazarlo de vez en vez dejarme abrazar de vez en vez y cuando se podía besarnos tras un árbol un quiosco o maravillosamente en algún portal Cuando por alguna razón me quedaba atrás y le miraba caminar con su paso firme y lento sus pasos zen su ritmo masculino y tan sutil y entonces el se detenía a esperarme y se volteaba a verme alcanzarlo y yo retrasaba mi paso volviéndolos más lentos mucho más lentos quizá más lentos y el me sonreía percatándose de la broma lesa y cruzaba sus brazos a la altura del pecho levantaba el mentón giraba un poco la cabeza y me miraba serio reteniendo toda expresión en su hermoso rostro mate y sus ojos marinos y entonces yo le veía sin ropa como si el viento húmedo le hubiese quitado de una todo lo que estaba sobre su piel y nuevamente la kundalini en mi perineo y mi sangre hirviendo y la médula de mis huesos extendiéndose como un coral sintiendo la sangre fluir a mi pene y este haciéndose notar y mis manos comenzaban a sudar y mi pecho a cabritar y entonces todo era él y la ciudad se iba y sus ojos mirándome acercar y yo deseando acercarme tanto que no existiera más dos cuerpos dos corazones cuatro manos cuatros pies dos penes dos lenguas y deseaba tomarlo como un águila a su presa y llevarlo a mi nido y entonces llegaba a su lado y el extendía los brazos como avión y haciendo un ruido de motor con su boca volaba en rededor se alejaba y entonces yo le imitaba y volaba en sentido contrario y dábamos la vuelta simulando dos aviones en combate y nos esquivábamos y volvíamos al ataque pero esta vez nos encontrábamos en nuestras frentes y las alas de nuestros aviones se transformaban en brazos de amantes y nuestras narices se encontraban y en nuestros ojos se creaba el cíclope

- Toronjil – me decía con una ternura paterna-materna
- Cedrón – le respondía como sí en esa aromática palabra le declarara mi amor

Porque no tenía duda que era amor lo que sentía por el, no tenía dudas ni miedo de sentirlo. Y porque sé que ese amor era correspondido y, aun que no lo fuera, me encantaba sentirlo y me sentía agradecido, una vez más, de la existencia y de cómo me ha tratado en lo que va de ésta, mi existencia.

Sentía, quizá por primera vez en la vida, el profundo deseo de declararme, de hacerlo como quizá lo hicieron mis padres o Irineo y Doris cuando, siendo niños, comenzaron a tejer su amor. Declararme con palabras lentas, nuevas, recién creadas. Declararme y llorar de felicidad al hacerlo, entregar mi alma en la declaración. Ni siquiera temía parecer cursi.

No me atreví

Y la habitación del hotel estaba amplia y calidad. Las ventanas abiertas y en el balconcito unas palomas escarbaban la tierra de una maceta. Invité a Camilo a ducharnos juntos y aún cuando confesó no haber pensado siquiera ducharse accedió con entusiasmo. Antes localizó en la TV un canal de música jazz, me pidió que me adelantara pues deseaba hacer algo antes. Me desnudé en el baño mientras la tina se llenaba de agua tibia y el espejo se comenzaba a empañar. Y en el espejo escribí “¿Inventémonos el amor?”. Para cuando Camilo entró al baño yo me encontraba metido la en tina, se desvistió mientras me preguntaba por la temperatura del agua, dejaba caer su ropa sobre el cerro que formaba mi ropa y yo le miraba atentamente a los ojos y el me miraba atentamente a los ojos, y una vez desnudo se volteó para atar su cabellera rasta a fin de evitar que se mojara en exceso y sentí como sus movimientos por un instante se congelaron, y supuse que leía mi mensaje en el espejo, y me puse nervioso, me dio temor, me sentí tonto por haberlo hecho, escondí mi cabeza sumergiéndola en el agua esperando sacarla cuando el se metiera a la tina pero tal cosa no pasó y me vi forzado a respirar y al abrir los ojos el estaba ahí, mirándome con sus expresiones contenidas, las manso tras su cuello y sus ojos… OH EXISTENCIA, sus ojos, y las lágrimas que comenzaban a emanar de sus ojos y sus labios dibujaron una sonrisa amplia como una puerta a otra vida. Y sin decir nada, y yo emocionado hasta las lágrimas, se metió a la tina, para hacer mas espacio me arrodille, el adquiero esa posición, me toma las manos y las lleva a su cara mientras sus manos aterrizan en mis mejillas, me aproximo lentamente, diciéndole mentalmente que lo amaba y que quería amarlo tanto como pudiese amarlo. Y nos besamos. Y en la tina solo nos besamos, la única palabra pronunciada fue la palabra beso.


El tiempo en la tina fue menor al que hubiese esperado. Camilo sin preguntarme se puso de pie y me invitó a salir de la tina. Sequé su cuerpo un poco y un poco secó él mi cuerpo. Se para tras de mi, se aproxima hasta que toda mi parte trasera sintió toda su parte delantera, cruzó sus brazos sobre mi pecho y me indico caminar forzando con sus piernas mis piernas y desde el mismo baño unos trozos de papel de cuaderno formaban un camino hasta la cama y sobre la cama más trozos de papel, todo era torosos de papeles. Nos giramos al llegar a la cama y sin soltarme nos acostamos y nos acomodamos y el se subió sobre mi dándome un millón de pequeños besos. Mis piernas se abrieron y mis brazos cubrieron su espalda, y nos giramos sobre más trozos de papeles, él quedó bajo de mí, abrió sus piernas y las cruzó sobre mis nalgas mientras mis manos sostenían sus mejillas y sus dedos se perdían en mi corta cabellera. Estirándome sobre mis manos apoyadas al lado de sus orejas, con el fin de observarlo mejor, noto uno de esos trozos de papel y en él escrita la palabra “Geranio”. Entonces busco poder leer otro trozo de papel y esta vez decía “Flor” y un tercero decía “Copihue”, y busco más trazos de papel que pudiese leer y el me libera desenredando sus piernas de mi cuerpo, y entonces tomo otro trozo de papel, lo volteo y decía “Flor”, y otro decía “Margaritas”, otro “Camelias”. Me levanto de la cama para coger el trozo de papel más lejano y también tenía el nombre de una flor, y los del piso, los de la salida del baño. Cada trozo tenía escrito el nombre de una flor, un árbol o, simplemente, su nombre y mi nombre como sí fuesen una sola palabra “tiagocamilo”. Emocionado hasta el infinito regreso a su lado, quise darle las gracias pero la voz no me salió y sin más mis ojos lloraban de felicidad y sus ojos lloraban de felicidad. Lamí sus lágrimas, lamió mis lagrimas, nos besamos, sin decir palabras, nos abrazamos, se enredaron nuestros cuerpos.

Camilo salía por cada poro de mi cuerpo. Yo emanaba de cada uno de sus poros. El entró en mi cuerpo tan delicadamente como si entrara a un Templo. Yo lo acogí con gratitud y alegría, bailamos la danza del amor hasta que estallo

Tendido, con los muslos como alas abiertas, dispuestas al vuelo, me libero, lo invito a viajar por mía vía láctea y negros agujeros levemente desvelados por su mano que explora sin pudores ni prisa entre los pétalos de mi cuerpo, de mi naturaleza desnuda, mojándolo todo, volando por un universo de color.

Húmedas llamas, los labios que con mis dedos delicadamente dibujo en su cara y el dilata para mi, mostrándome, liberado, la vía del milagro por donde emana su líquido rayo de la vida, incandescente fuente, lechosa lava, salpicaduras de líquidos profundos que inunda… mojándolo todo… danzando en un universo calido.

Su boca, besando mis semillas incendiadas, se dispone a beber en mi cáliz de piel y, entre jugos y zumbidos de olas y alas, hermosamente liba el néctar de la esencia de mi naturaleza y quema su lengua que vibra entre savia y saliva mojándolo todo… volando por un universo de amor

Mis piernas, de cera batiendo y creando su fuego en oleadas de ardientes espumas y plumas e Ícaro volando tan alto, tan alto… que a punto de entrar en el jardín del Edén, fundido su vuelo por su derramado sol, cae como un ángel al mar de los amantes mojándolo todo… volando por el universo de nosotros dos.

1 comentario:

Anónimo dijo...




Yo quiero una noche asi como esta que acabas de describir!!!