viernes, 1 de febrero de 2008

un hombre y su volantín




Él tenía un blog en la web y yo lo leí con indiferencia inicial y luego como si sus letras fueran un resbalín de plaza de pueblo caí a un costado de su naturaleza.

Y entonces me nació suave como nacen las marejadas desde el otro lado del horizonte.

Yo no buscaba nada, sólo era un naufrago en la red y él, desde su montaña, elevaba un volantín de color igualdad que alcanzaba el cielo y era visto desde otras provincias. Mientras una piedra le pesaba en el corazón. Y entonces quise yo abrazarlo con mis brazos de ermitaño urbano. Pero el estaba en la montaña y yo en el mar.

Y desde la proa de mi nave amenacé paralelos y meridianos temiendo trizar el agua. Y él, desde su alta montaña, desafiaba la fuerza de gravedad elevándose ligero como su volantín.

Y yo le miraba, algo en él había que me encantaba. Y pasa que el intelecto me resulta tan excitante y la humildad una brisa que alivia la sed de todos los desiertos. Entonces le comencé a admirar desde mi lugar, a espiar en sus blog y en sus volantines de otras provincias. Yo imaginaba que en todas ellas las campanas replicaban en su honor.

El hombre de montaña lloraba un amor ido. Hubo veces en que creí que todo el amor que tenía era el amor perdido.

Yo, en cambio, esperaba el amor que algún día ha de llegar, algún día, algún día.

Y hubo instante que la red unió nuestras soledades y por un segundo nos acompañamos. El desde la montaña fue un hombre generoso.

Han pasado los días como pasan los días y aún, de vez en vez, en un punto del espacio nos encontramos y nos saludamos.

Temo conocerle, beber un vino a su lado. Sé que yo saldría lastimado. Quizá él también, y no estamos para hacernos daños.

Desde la cubierta de mi barco brindo a tu salud y te envío todo mi amor y lo consagro como uno de los seres más atractivos que han pasado, de alguna forma, por mi existencia.

Me alegra ver, aun que sea de vez en cuando, su volantín color igualdad surcando el cielo. Que nunca le falte el viento.

A tu Salud

1 comentario:

Cadáver Exquisito dijo...

Como siempre, es un placer leer lo que escribes...es inspirador.

Saludos.