
El fin de semana nos fuimos a Amalfi. Amalfi en invierno. Una seguidilla de pueblitos desprendiéndose de los acantilados como racimos de uva que alcanzan el mar Tirreno. Lo que supuse como un fin de semana familiar resulto serlo, pero esta vez con la familia grande; una manada de amigos de Analuz y Gonzalo.4 niños y 13 adultos (4 chilenos, 1 italiano, 1 holandés, 2 españoles, 1 mexicana, 2 argentinos, 1 alemán y 1 australiano. Casi todos diplomáticos o parejas de tales). Todos jóvenes. Sí no me equivoco el mayor tiene 37 y es el escritor-guardaparque. La menor Analuz.
Ya me había dicho Analuz que lo mejor de los diplomáticos no políticos es su cultura y sencillez. Y así fue.
Las anécdotas me son difíciles de narrar, no es simple traducir el idioma de babel en el que se habla. Lo que sí fue mágico fue la segunda noche.
En realidad era un atardecer algo frío y oscuro. En el hotelito de pocas habitaciones y gran calidez, sólo éramos nosotros los huéspedes (en Europa los hoteles de las zonas históricas no tienen más de 20 habitaciones). La terraza daba a una vista amplia del mar y de las luces de un cercano pueblito.
Alguien llegó con unas bottiglia de vino y de licor regional. Y de pronto el guardaboschi propuso un juego que entre risas Analuz y Gonzalo me traducían. La cosa consistía en el azar de la mente, el corazón y la intuición. Para ello consiguió una copa muy grande y uno a la vez la llenó de vino, licor o agua, según gustase. Entonces todos a la vez levantábamos la copa y brindábamos al unísono por quien la había servido. Entonces el “dueño” de la copa la ofrecía a una persona, ésta bebía mirándolo a los ojos y se la devolvía agradecido. Así daba la vuelta. Al final el “homenajeado” bebía lo que quedase y daba las gracias.
Acto seguido quien había hecho de dueño de la copa decía una frase corta y luego alguien agregaba otra de tal modo que cada uno tendría un mensaje compuesto por trece frases. Y este mensaje podría cambiar tantas veces como se cambie el orden de las frases.
Así la cosa llegó mi turno. No tengo claro de donde me salió la frase inicial, pero salió. Luego vino el orden en que me fueron entregados los mensajes.
El cambiar es un buen camino - Yo.
Camina por los desafíos que se te presenten – Gonzalo, chileno – carrera diplomática
Siempre regresa a tu interior – Josemaría, español – Carrera diplomática
Mira las señales que te da la naturaleza –Paolo, italiano – ex guardabosques, escritor
Aliméntate de la oración – Jimena, mexicana – Periodista, carrera diplomática
Camina ampliando tu concentración – Geert, alemán – Profesor de filosofía
Canaliza tu amor en creación – Eduardo, chileno – carrera diplomática
Date permiso para trascender tus esquemas – Sofia, española - historiadora
Has un acto de amor verdadero por ti – Jeroen, holandés – Carrera diplomática
Has algo artístico – Consuelo, argentina - Pintora
Sin que nada te encadene – Matthew, australiano – Carrera diplomática, abogado
Comprométete sólo contigo mismo a dar más amor – Analuz, chilena – mi gran amor femenino
Trasciende tu propia verdad – Federico, argentino – estudiante de filosofía
Entre todo este grupo de babel existen parejas, amistades y ex parejas. Todos se conocen por que son, o sus parejas, o mejores amigos, diplomáticos de carrera. Tiene en común habar vivido en distintos puntos del planeta y saber que aún tienen más lugares a donde han de ir a vivir un tiempo. No pertenecen a ningún lado porque son seres de viento.
El resultado para cada juego fue similar a mi propio resultado. Salvo que los mensajes que se daban quienes más se conocían a puntaban a cosas concretas de la vida vivida.
Ha sido un bello juego.
Me he quedado leyéndolo una y otra vez en este frío y oscuro fin de invierno romano.
Ya me había dicho Analuz que lo mejor de los diplomáticos no políticos es su cultura y sencillez. Y así fue.
Las anécdotas me son difíciles de narrar, no es simple traducir el idioma de babel en el que se habla. Lo que sí fue mágico fue la segunda noche.
En realidad era un atardecer algo frío y oscuro. En el hotelito de pocas habitaciones y gran calidez, sólo éramos nosotros los huéspedes (en Europa los hoteles de las zonas históricas no tienen más de 20 habitaciones). La terraza daba a una vista amplia del mar y de las luces de un cercano pueblito.
Alguien llegó con unas bottiglia de vino y de licor regional. Y de pronto el guardaboschi propuso un juego que entre risas Analuz y Gonzalo me traducían. La cosa consistía en el azar de la mente, el corazón y la intuición. Para ello consiguió una copa muy grande y uno a la vez la llenó de vino, licor o agua, según gustase. Entonces todos a la vez levantábamos la copa y brindábamos al unísono por quien la había servido. Entonces el “dueño” de la copa la ofrecía a una persona, ésta bebía mirándolo a los ojos y se la devolvía agradecido. Así daba la vuelta. Al final el “homenajeado” bebía lo que quedase y daba las gracias.
Acto seguido quien había hecho de dueño de la copa decía una frase corta y luego alguien agregaba otra de tal modo que cada uno tendría un mensaje compuesto por trece frases. Y este mensaje podría cambiar tantas veces como se cambie el orden de las frases.
Así la cosa llegó mi turno. No tengo claro de donde me salió la frase inicial, pero salió. Luego vino el orden en que me fueron entregados los mensajes.
El cambiar es un buen camino - Yo.
Camina por los desafíos que se te presenten – Gonzalo, chileno – carrera diplomática
Siempre regresa a tu interior – Josemaría, español – Carrera diplomática
Mira las señales que te da la naturaleza –Paolo, italiano – ex guardabosques, escritor
Aliméntate de la oración – Jimena, mexicana – Periodista, carrera diplomática
Camina ampliando tu concentración – Geert, alemán – Profesor de filosofía
Canaliza tu amor en creación – Eduardo, chileno – carrera diplomática
Date permiso para trascender tus esquemas – Sofia, española - historiadora
Has un acto de amor verdadero por ti – Jeroen, holandés – Carrera diplomática
Has algo artístico – Consuelo, argentina - Pintora
Sin que nada te encadene – Matthew, australiano – Carrera diplomática, abogado
Comprométete sólo contigo mismo a dar más amor – Analuz, chilena – mi gran amor femenino
Trasciende tu propia verdad – Federico, argentino – estudiante de filosofía
Entre todo este grupo de babel existen parejas, amistades y ex parejas. Todos se conocen por que son, o sus parejas, o mejores amigos, diplomáticos de carrera. Tiene en común habar vivido en distintos puntos del planeta y saber que aún tienen más lugares a donde han de ir a vivir un tiempo. No pertenecen a ningún lado porque son seres de viento.
El resultado para cada juego fue similar a mi propio resultado. Salvo que los mensajes que se daban quienes más se conocían a puntaban a cosas concretas de la vida vivida.
Ha sido un bello juego.
Me he quedado leyéndolo una y otra vez en este frío y oscuro fin de invierno romano.

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