viernes, 22 de febrero de 2008

solo espero de ti que por siempre me recuerdes amándote


Hace cuatro días una llamada telefónica nos despertó de madrugada.

Mi madre me informaba desde Santiago que papá había sufrido una compensación y estaba internado en un centro médico.

Su voz era suave, como informándome de algo muy grave sin ánimo de alarma, dolor ni complicación. Me informaba porque como hijo tengo el derecho de saberlo.

Y como él tiempo no existe, reviví aquella tarde de febrero que me enteró de la enfermedad de papá. Y como esta vez, también me encontraba lejos. Entonces en el Valle del Elqui. Y entre cerros y quebradas, entre cielo y planeta lloré como sólo lloran los hombres que aman. Y es que a este hombre de mirada transparente, voz varonil y de líder, alto como un faro, de manos rudas y grandes y un corazón suave como el vuelo de una mariposa yo lo amo. Y entonces lloro hoy, nuevamente, lejos en un momento despiadado.

Claramente lloro porque tengo miedo de que el inicio de su viaje se adelante. Aun cuando sé que todo es parte de un plan divino, de un proceso único, personal, existencial, no quiero dejar de estar ahí y desearle un buen viaje.

Las llamadas se han sucedidos de un lado al otro del planeta. Necesitaba cambiar mi vuelo de regreso. Quise partir esa misma mañana cuando mamá llamó. Me comuniqué con cada uno de mis hermanos solicitando que hicieran lo posible para conseguirme el próximo vuelo de regreso. Desde acá Analuz, Gonzalo y varios de sus amigos hicieron miles de gestiones. Salir de Roma resultaba fácil, no así convencer a Lan Chile el cambio del regreso, para lo cual me cobraban un nuevo billete de sus aviones.

Papá es un gran hombre que esta terminando su etapa en esta existencia, desencarnando como muchos seres en estos tiempos. Pocos seres pueden dar tanto amor a dos hijos biológicos y seis adoptados sin haber existido diferencia alguna.

Floria ha sido mi gran compañera en estos días. Al enterarse de mi urgente regreso a Santiago y las dificultades que enfrentaba, se vino a instalar como un guerrero en campaña. Me pasó su móvil con su mega plan ilimitado y ha sido chofer, guía, traductora y un consuelo gigante cuando el dolor ha trizado mis momentos.

Las llamadas con Santiago han sido al menos cada una hora (esa es la suerte de tener una madre amorosa, 7 hermanos bellos y un cuñado y dos cuñadas con rango absoluto de hermanos. Cada uno me llama una vez al día. Es estar con ellos todo el día.

Ante la inminente partida Analuz coordina todo para partir la próxima semana a Santiago e instalarse para que las niñas disfruten a su abuelo a destajos. Es por ello que hemos hablado con las niñas, 7 y 5 años, contándole que el “tata” partirá aun viaje a la estrellas. Artemisa e Isis han comenzado a escribir una carta con letras españolas y romanas, dibujos y plastilinas, para que él haga de correo con las estrellas y los cometas. Cosa que sé que él hará dichoso.

Todas las tratativas para adelantar el regreso se resumen a obtener un vuelo desde Roma más tarde que disminuye considerablemente mi tiempo de transito en Madrid.

Parto en una hora de este departamento. Escribo esto después de haberme duchado largamente a fin de dejar un mensaje a mis hermanos, especialmente a mi madre, y a mis amigos en todas estás horas en que no tendré comunicación posible.

Bendigo y el bien de la situación. Confío en la existencia, me entregó a ella, y sé que estoy divinamente guiado en este proceso. Como equipaje de mano sólo llevo un abrazo gigante y un beso eterno de esta familia romana para papá, mis hermanos y mi madre. Para el sosiego y la paz me llevo el Mala que también me acompañó en el viaje del Elqui a Pirque en marzo pasado.

Papi, nos vemos en poquito rato más. Te envío todo mi amor para protegerte y bendecirte. Y en caso que partas antes que yo llegue, solo espero de ti que por siempre me recuerdes amándote.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento mucho lo de tu papa, te mando un beso y mucha energía de este Valenciano que te quiere y su marido.

Manuel y Pedro

Cadáver Exquisito dijo...

Mucha suerte en tu regreso, y bendiciones para tu padre, para ti y tu familia.

un gran abrazo.