miércoles, 10 de octubre de 2007

no par


Ser de aquí y se de allá me es igual a no ser de aquí ni ser de allá. Estando en Santiago el Valle, y todo lo que éste representa para mí, esta en mis pensamientos diarios, cotidianos. No hay mañana que no recuerde mi vida en el Elqui. Por otro lado, estando en el Valle pienso mucho en lo que es Santiago para mi, el sitio donde vive la mitad de los seres que amo. A diario pienso en mi familia y mis amigos más cercanos, a diario pido a la existencia que los cuide, a diario les envío mis energías de amor para bendecidles y protegerles.

Recién hoy asumo esa dualidad de residencia en mi vida.
Siempre me vi viviendo en el Valle, proyectándome hasta la ancianidad entre estos cerros, deseando la llegada de un compañero a quien amar y por el cual ser amado en esta tierra donde el cielo esta más cerca. Sin embargo, la inminente partida de mi padre, a temprana edad, ya no me permite anclarme. Sé que vendrán tiempos tristes para los que no estamos preparados y sé que me sentiré muy mal sí no estoy con mi madre, mis hermanos, mis cuñados, mis sobrinos y mi hija en eses momentos. Sé positivamente que a partir de ahora mi vida se desarrollará entre Santiago y el Valle del Elqui, sin planes a largos plazos ni allá ni acá, sin bitácora ni calendarios.

Ante noche salió el tema en la fogata con la que cada día cerramos el día en casa. Entre copas de vino tinto, vasos de agua y uno que otro guitarreo, el tema salió al tapete por Ángella y Muchi. Esto acentuado al ver que en casa todos se encuentran acompañados en términos de pareja y que el valle ha sido generoso para encontrar amores que se desarrollan con la misma celeridad con que las tardes caen sobre la montaña.

Debo reconocer que mi ego se vio dolido al enterarme que Matías y Lito han desarrollado su relación sin temor al mañana, que comparten noche a noche un mismo dormitorio y cuentan con planes de visitar la familia de Matías en aquel pueblito mediterráneo cuyo nombre jamás logré retener. Es cierto que mi ego se averió y tras ese instante mi corazón se alegró. Adeline y Pablo también han hecho pareja y Marcos esta con una chica de la Quebrada de Paihuano. El único solitario soy yo. Y el único solitario entre mis hermanos soy yo.

Sé positivamente que el tema de hacerme de un compañero no es fácil. A nadie le puedo pedir que me espere un mes en Santiago cuando estoy acá, y eso será varios meses al año… tampoco puedo esperar que alguien me espere meses en el Valle cuando este en Santiago. Y si bien la existencia es generosa, es mucho esperar un compañero que se desarrolle entre Santiago y el Valle del Elqui.

Aún cuando el tema, y como se ha tratado por mis hermanos-amigos, no estaba entre mis pensamientos diarios hasta ahora, me he visto desde hoy a mis ayeres emparejados y he descubierto dos cosas fuertes para mí:

1- Las personas con las cuales viví una relación de pareja me han generado una profunda admiración hacia ellos. Necesito admirar en todo sentido a quien amor. El primero fue un destacado Artista Nacional. El segundo, a su corta edad, tenía tres libros publicados y hasta hoy es citado por los medios nacionales en temas sociales, google da noticias y fotos frescas de él cada vez que pongo su nombre. El último un ser que ha sido capaz de salir de una de las poblaciones más pobres y delictivas de Santiago y desarrollarse en una ONG con atención en la infancia en riesgo social. A los tres le admiré profundamente, me sentí orgulloso de ellos y les amé con entrega, pero, por otro lado…

2- En los tres casos no sentí merecer que me amaran. Me sentí indigno de ellos y de su entrega y de la fe con la cual vivieron su relación conmigo.

Creo que es eso lo que me ha llevado, también, a no tener suerte en conocer personas. Mi apariencia física ayuda a que otros me miren y deseen acercárseme. Mi actuar, voz, fisaje, acciones espontáneamente masculinas permiten que se atrevan a seguir conociéndome, un estilo de vida algo distinto suele ser atractivo, al menos en un primer momento. Pero finalmente no logro interesarme más allá de los primeros momento. Trabajo me cuesta llegar a la tercera cita… ahora caigo que ante la sospecha de no sentirme admirador de él pierdo interés.

Y eso pasa con quienes tienen una vida muy distinta a la mía, con los seres exitistas, con quienes sueñan y hacen todo para conseguir una bonanza material, con quienes se desempeñan en áreas muy alejadas a las que yo me desenvuelvo, con quienes tienen ese apuro en todo…

También sé que espero un compañero, si que lo espero y la existencia sabe cuanto, pero también tengo clarísimo que ese compañero debe estar en el camino.

Mientras tanto miro y celebro como mis hermanos aman y son amados por sus parejas.

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