
Bajamos a la habitación en un silencio tan amplio que en medio de el me encontraba aún más cerca de Camilo. No intentaba comprender ni racionalizar las emociones que me embarcaban en ese momento, el fuego que ardía en la médula azul de mis huesos ni el corazón que me crecía como uno de esos corales que van a formar islas. Caminábamos con pasos lentos por los pasillos angostos, empujándonos para hacer chocar al otro contra la muralla solo por el encanto del rebote que terminaba en un beso suave y una sonrisa infantil. Entramos a la habitación y tras cerrar la puerta Camilo me detiene tomándome de los hombros, sumergiéndome en el amplio azul turquesa de sus ojos pequeños que miraban mi rostro como un cartógrafo miraría la superficie de un paisaje recién descubierto: “reste dans mes bras” pronunció con la exhalación de su respiración. Desconocía que hablara francés y él desconocía que yo no lo entendía, sin embargo, la energía de sus palabras llegaron hasta mí y me deje guiar por él, casi abandonándome, de alguna manera intuí que eso era lo que quiso decir y sabía que era algo que yo quería hacer. Entonces me condujo hasta la ventana, como un mimo me indicó que no me moviera mientras el abría la gran ventana que daba a un pequeño balcón donde apenas caían dos sillas de estilo italiano. Del minibar sacó un botella de vino de vino blanco que él había traído desde Santiago y a falta de copas utilizo los dos vasos del baño. Me sentó en invitó a sentarme frente a una incipiente luna creciente que se dejaba ver entre las nubes de aquella noche primaveral, se sentó enfrente acomodando sus piernas entre las mías, pues de otra manera no se podía, sirvió el vino, señalo silencio con un dedo sobre sus labios y me invitó a un brindis silencioso.
Ignorando las copas de los árboles del parque, las luces de los edificios del barrio más parisino de Buenos Aires, las bocinas de los automóviles, la vida que en muchos rincones se desarrollaba en ese momento en tan magnifica ciudad, permanecimos en silencio, observándonos, sintiéndonos, penetrándonos con las miradas, descubriendo al ser más interno que en nosotros podía habitar... “J´adore le bois vert de tes yeux”.
De alguna manera provocaba una suerte de fascinación sus frases en francés aún cuando no podía entenderlo. Claramente el no podía dar por hecho que por mis abuelos yo hablará tal idioma pues no le había contado de ellos. Tampoco por mi apellido habitualmente relacionado con el mundo del medio oriente. De pronto, como un chispazo, comprendí el porque me encantaba sus oraciones en francés, y no tenía que ver con el “idioma del amor” sino que con Rayuela. Entonces sonreí y mal pronuncié la frase que Julio Cortazar empleará una sola vez en todo el libro y que, según yo, era la propia voluntad del protagonista –él- y no el resultado de una fuerza externa a él. Camilo me miro con ternura y con cara de cuestionamiento. Sentí vergüenza por mi mal francés y para arreglar tal situación fui por un lápiz y papel y la escribí correctamente: Mom amour par la Maga m´a à la tombe. Abrió sus ojos sumergiendo a lo más hondo de la marejada turquesa de su mirada. Y sí, sus ojos son turquesa, son mar caribe, son océano libre y limpio, son enlazadores de profundidades exactas. Por supuesto, Camilo comprendió la sita que le había presentado, la conocía en todo el amplio y pequeño mundo de Rayuela: “Suis-je ta magicienne ? Es-tu ma magicienne?”.
Ignorando las copas de los árboles del parque, las luces de los edificios del barrio más parisino de Buenos Aires, las bocinas de los automóviles, la vida que en muchos rincones se desarrollaba en ese momento en tan magnifica ciudad, permanecimos en silencio, observándonos, sintiéndonos, penetrándonos con las miradas, descubriendo al ser más interno que en nosotros podía habitar... “J´adore le bois vert de tes yeux”.
De alguna manera provocaba una suerte de fascinación sus frases en francés aún cuando no podía entenderlo. Claramente el no podía dar por hecho que por mis abuelos yo hablará tal idioma pues no le había contado de ellos. Tampoco por mi apellido habitualmente relacionado con el mundo del medio oriente. De pronto, como un chispazo, comprendí el porque me encantaba sus oraciones en francés, y no tenía que ver con el “idioma del amor” sino que con Rayuela. Entonces sonreí y mal pronuncié la frase que Julio Cortazar empleará una sola vez en todo el libro y que, según yo, era la propia voluntad del protagonista –él- y no el resultado de una fuerza externa a él. Camilo me miro con ternura y con cara de cuestionamiento. Sentí vergüenza por mi mal francés y para arreglar tal situación fui por un lápiz y papel y la escribí correctamente: Mom amour par la Maga m´a à la tombe. Abrió sus ojos sumergiendo a lo más hondo de la marejada turquesa de su mirada. Y sí, sus ojos son turquesa, son mar caribe, son océano libre y limpio, son enlazadores de profundidades exactas. Por supuesto, Camilo comprendió la sita que le había presentado, la conocía en todo el amplio y pequeño mundo de Rayuela: “Suis-je ta magicienne ? Es-tu ma magicienne?”.
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El sol comenzaba a asomar sobre el horizonte de edificios delgados como columnas, el vino se había acabado y las avecillas comenzaban a cantar en el bosque del parque cuya cúpula observamos gran parte de la noche. Para ese momento yo estaba sentado sobre una almohada en el suelo de aquella terraza, con las piernas abiertas y estiradas y Camilo entre mis piernas, con su melena rasta en mi pecho, sus manos en mis rodillas y mis brazos atados en su pecho.
Esa madrugada supe que lo amaría con todas mis fuerzas. Supe que Rayuela recién se comenzaba a escribir en este continente...
El sol comenzaba a asomar sobre el horizonte de edificios delgados como columnas, el vino se había acabado y las avecillas comenzaban a cantar en el bosque del parque cuya cúpula observamos gran parte de la noche. Para ese momento yo estaba sentado sobre una almohada en el suelo de aquella terraza, con las piernas abiertas y estiradas y Camilo entre mis piernas, con su melena rasta en mi pecho, sus manos en mis rodillas y mis brazos atados en su pecho.
Esa madrugada supe que lo amaría con todas mis fuerzas. Supe que Rayuela recién se comenzaba a escribir en este continente...
l'amour commence récemment

2 comentarios:
Pensador de pensamientos
Lector de grandes textos
Hoy escribo este sentimiento
para un hombre de grandes talentos
Yo no soy gran literario
Yo no soy gran ser humano
Soy un pez mas en el rio
que aqui escribe con su mano
Quiero hacerte una invitación
Es en parte por mi admiración
Quiero darte a leer un pensamiento
para ojalà quitarte el aliento
a ti que piensas mucho
a ti que lees mucho
a ti que estas atento
para seguir el siguiente anexo
http://www.hi5.com/friend/profile/displayJournalDetail.do?ownerId=10939304&journalId=8329444
La pagina es www.hi5.com, para que no creas que es un virus. Es una pagina de perfiles, es donde tengo un perfil (anote el mio en la parte de esta ventana que señala indicar mi pagina web....:O). Me gustaria mucho que leyeras lo que he escrito... y ojala saber que es lo que piensas...
Este blog lo saqué de una pagina que lo tienes ingresado, me imagino que sabras cual es.
Si por cualquier razón este comentario es de tu incomodo, te pido por favor, que lo borres de todos modos. Mi intención es nada mas compartir un pensamiento, como lo haces tu con ese gran sentimiento.
Grandes palabras, armoniosas y sinceras. Una gran alegria, sin temor, sin esperas.
Seras feliz en esta vida, lo encontraràs, o lo encontraste, pero al final, recordaras, siempre. Todo. Hasta el final, pensaras, siempre. Todo. Un gran abrazo, me despido.
Atentamente
Andrés Carrillo
uh... la dirección salio cortada T.T snif snif...
ahi va de nuevo
http://www.hi5.com/friend/profile/displayJournal
Detail.do?ownerId=10939304&journalId=8329444
Despues lo colocas todo junto...=$ perdon las molestias
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