Y yo también soy una cosa distinta. Algunos se alegran, otros lamentan, a otros les da la misma hueva no más. Otro hueón raro mirando pa fuera del sistema, por esa única ventana, esa que ahí esta tan oculta tras el cortinaje de la sociedad, tras toda esa soledad que llena bares, discotecas, cines americanos y mall. Y es que la soledad llena todo esos nichos modernos… puras puertas que no son de escapes. Y YO, pobre marinero de un océano distinto, tan naufrago en medio de todo esto y, sin embargo, -que maricones son los “sin embargos”, siempre listos pa cagarnos la intención de parecer lindo como Apolo- sabiéndome uno más; hermano de todos, parte de todos y sintiéndolos a todos tan aquí (me toco el pecho).
Es como los viajes de Guliver, o ¿Guliber? (capaz que sea con hache). Cachaí ese cuento? Ese en el que un marinero zarpa y se va en su nave, se va (parece que no leí la parte que decía a donde va), se va a navegar quizá para mirar una estrella, o a pescar, o tras su amante sirena que lo tiene atontado con su silencio (no ves que el canto de las sirenas mata a los que la escuchan). Entonces en el puerto les despidieron todos los del pueblo –Parece que era bueno el caballero porque todos lo querían y elevaban sus pañuelos blancos, sin haberse sonado nunca con ellos, porque son los pañuelos de despedida. Y se va po. Se va lejos, como el tren de Sui Generis. Entonces llega a un continente medio vola´o… No, no, el continente no es el medio vola´o, el medio vola´o es el caballero ese. Esta parte no me la sé porque vi el puro dibujo. Entonces los enanitos que le llegaban más debajo de las rodillas, porque sobre la rodilla no son enanitos son pigmeos, que no son lo mismo, lo tienen todo amarrado al pobre. ¡Y ¿Cómo lo amarraron?! (Preguntaría la Bianca). Entonces (estoy cachando que no leí el libro, vi las puras laminitas) (Hice tonta a mi mamá porque hacia como que leía pero solo inventaba viendo las laminitas) chaaaa, acabo de cachar que mi mamá tampoco leyó el cuento. Na que ver. En fin. La cosa es que como el hombre era bueno los enanitos lo liberaron, le dieron pan, y todos los enanitos del puerto lo salieron a despedir con pañuelos blancos, pero más chiquititos que los otros pañuelos, que o si no serían banderas. Y se va a navegar el tipo ese (Guliver, Guliber, Huliwer, capaz que se llamaba Wiliber, como el hermano vecino willy). Pero parece que la mano del marinero era del Elqui porque se vuelve a volar y se va pa otro la´o. Es bien gil el marinerito este. Igual me cae bien. Entonces llega a otra tierra donde todos eran grandes. Pero ¡Grandes! Randes. El no les alcanzaba a las rodillas, porque si les pasaba las rodillas no sería enano sino que yanomami. Y este huón era enano ahí. Entonces el loco cacha la volá. ¿Te fijai?. Un pito pa allá te haces gigante, un pito pa acá te haci enano y sin pito erí como todos los demás que te rodean. Y yo cacho eso, que somos ese marinero, Wiliber pongámosle, se parecen en lo vola´os. Entonces uno un momento es chico, en otro se es grande. La Polaridad, diría la hermana Ananda con su cabeza media ladeá, los ojos abiertos que no te explico, y esa cara llena de luz.
Es como los viajes de Guliver, o ¿Guliber? (capaz que sea con hache). Cachaí ese cuento? Ese en el que un marinero zarpa y se va en su nave, se va (parece que no leí la parte que decía a donde va), se va a navegar quizá para mirar una estrella, o a pescar, o tras su amante sirena que lo tiene atontado con su silencio (no ves que el canto de las sirenas mata a los que la escuchan). Entonces en el puerto les despidieron todos los del pueblo –Parece que era bueno el caballero porque todos lo querían y elevaban sus pañuelos blancos, sin haberse sonado nunca con ellos, porque son los pañuelos de despedida. Y se va po. Se va lejos, como el tren de Sui Generis. Entonces llega a un continente medio vola´o… No, no, el continente no es el medio vola´o, el medio vola´o es el caballero ese. Esta parte no me la sé porque vi el puro dibujo. Entonces los enanitos que le llegaban más debajo de las rodillas, porque sobre la rodilla no son enanitos son pigmeos, que no son lo mismo, lo tienen todo amarrado al pobre. ¡Y ¿Cómo lo amarraron?! (Preguntaría la Bianca). Entonces (estoy cachando que no leí el libro, vi las puras laminitas) (Hice tonta a mi mamá porque hacia como que leía pero solo inventaba viendo las laminitas) chaaaa, acabo de cachar que mi mamá tampoco leyó el cuento. Na que ver. En fin. La cosa es que como el hombre era bueno los enanitos lo liberaron, le dieron pan, y todos los enanitos del puerto lo salieron a despedir con pañuelos blancos, pero más chiquititos que los otros pañuelos, que o si no serían banderas. Y se va a navegar el tipo ese (Guliver, Guliber, Huliwer, capaz que se llamaba Wiliber, como el hermano vecino willy). Pero parece que la mano del marinero era del Elqui porque se vuelve a volar y se va pa otro la´o. Es bien gil el marinerito este. Igual me cae bien. Entonces llega a otra tierra donde todos eran grandes. Pero ¡Grandes! Randes. El no les alcanzaba a las rodillas, porque si les pasaba las rodillas no sería enano sino que yanomami. Y este huón era enano ahí. Entonces el loco cacha la volá. ¿Te fijai?. Un pito pa allá te haces gigante, un pito pa acá te haci enano y sin pito erí como todos los demás que te rodean. Y yo cacho eso, que somos ese marinero, Wiliber pongámosle, se parecen en lo vola´os. Entonces uno un momento es chico, en otro se es grande. La Polaridad, diría la hermana Ananda con su cabeza media ladeá, los ojos abiertos que no te explico, y esa cara llena de luz.

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