viernes, 25 de enero de 2008

verde azul rojo

verde
Yo robaba secretos a las aves de mi casa, las amapolas son cómplices totales, y siembre alguien me veía y ríe sin querer acusando el tiempo.

Tu deshojabas margaritas en tus sueños, esa noche te trato tan mal, y siempre volvías a amanecer con ese nos sé qué que me dejaba son aliento.

Un sueño por cumplir
tu aliento por primera vez
un beso y el infinito

Nos encontrábamos por ahí desde temprano, nada nos podía separar, y algunas tardes había algo más, una magia muy sensual que recorría nuestros cuerpos.

Yo busque una forma para decirte que te amaba. No supe por donde empezar. Te leí los poemas de mi soledad esperando descubrir en tu mirada una señal de que también me amabas.

Amor por levantar,
Baño de esperma y sudor
Un beso y toda la eternidad
Y aún así te supe decir adiós.


azul
He ido hasta nuestra plaza, yo no sé como pude sí me habían dicho que no estabas y que ya nunca más volverás.

Me habían dado tu recado que te ibas para siempre y cuanta nieve nevó en mi alma. Al llegar hasta el sauce un candado de dolor me detuvo el corazón.

Nada, nada queda en esa plaza, solo basuras que botan los santiaguinos y el sauce tampoco existe y es seguro que se ha muerto al irte tú. Todo es un desierto.

Nada, nada más que tristeza y quietud, nadie que me diga si vives aún, donde estás para decirte que hoy he vuelto arrepentido a buscar tu amor.

Ya me alejo de esa plaza y me voy yo ni sé a donde. Sin querer te digo adiós y hasta el eco de tu vos de la nada me responde. En la tumba de tu ausencia por tu pena yo he meditado y ha rodado hasta tu cruz una lágrima hecha flor de mi nevado corazón.


rojo
no puedo hacer el llamado final
enmarcado en placer el dolor duele más

es verano el cielo esta abierto, ya no nevará
que extraño es oír tu voz
en este silencio que no para de hablar.tampoco es tan cierto que yo sepa esperar
y así navegamos los dos ente olas que ahogan el mar.
camino sin ver, sin saber qué sientes tu, qué dirássi uno no puede más que el infinito amor
¿qué más queda por buscar?

yo sigo despierto, no hay nada más qué soñar
un navío a la deriva en alta mar, entre la sal, entre agua que embraveció

tampoco es tan cierto que pueda esperar
y así naufragamos los dos
en las olas que ahogan el mar
sin decir adiós.

domingo, 20 de enero de 2008

poder de muerte

He iniciado mil veces este post y mil veces lo he borrado al cabo de dos sentimientos. Se me figura como una lápida que sellará eternamente una tumba que en el fondo no se ve el mar. He escrito cuando en sueño he despertado junto a él. He escrito “a esa hora fea en que los bares a punto están de cerrar, cuando el alma necesita un cuerpo que acariciar” He buscado un adjetivo profundo y efímero que, sin embargo, se vuelva un tatuaje en su corazón. Y vuelvo una vez más al punto cero, ahí donde todo esta a punto de comenzar, a punto de terminar.

Finalmente la muerte es poderosa, y todo muere una vez más. Y andan los días rondando fantasmas. Y andan las noches destellando rayos lácteos sobre el sentimiento que se aferra con uñas y dientes al filo de un abismo inevitable como la muerte.

Y todo no es más que una experiencia de la cual algo se ha de aprender. Pero ¿qué?...

Tras un fin de semana juntos en que las horas solo fueron las horas y los árboles el artefacto creador de sueños más grande de la existencia, le pedí a Camilo, como una única y total demostración de amor, que emigre del lado de mi corazón como emigra la oscuridad del sol. Así, sin ruidos, sin canto, sin llanto ni brindis. Sin abrazos, ni besos, ni miradas retrovisores a ningún ayer.

Y Camilo se marchó ese anochecer en un silencio de cementerio. Y yo me desvelé en un ruido de funeral. El corazón exprimido, la mirada vidriosa, la garganta espesa.

Una tarde de confesar verdades había yo liberado a Camilo de todo sentido de compromiso. Pero yo no me liberé de ello. Y fue hace unos 7, 8, quizá 10 o 12 días en que comencé a romper los hilos y dejarme ir.

Él volverá a su vida familiar de padre tierno y esposo formal y calido.

Yo regresé a mi mundo emocionalmente ermitaño y lejano.

Camilo esta en mis pensamientos diarios pera ya no le extraño. He tenido la fortuna de no desvelarme más de dos noches por temas del corazón en mi vida. Jamás he extrañado mucho a alguien.

Es cierto que la ciudad ahora me parece aún más árida y los parques y plazas sitios solo para fumar. Ya no hay amantes caminando a pies pelados por el césped ni se ven dos tipos rozando sus manos bajo ese sauce de Manuel Montt. Pero luego otros amantes florecerán en cada esquina de la ciudad…

Después de todo eso tiene de bello la muerte, el poder del renacer

jueves, 10 de enero de 2008

eslabón

Hace calor en Santiago y Camilo cada tarde, derretido, se las arregla para darme encuentro en la esquina más próxima a la que me encuentro. En la primera mirada me dice “Buenas tardes chiquillo”. Yo le respondo con un abecedario en mis ojos. En la segunda mirada me dice algún secreto y yo le pregunto ¿Cómo va la vida?

Estos días son muy calurosos y el siempre lleva su pelo atado en un moño de trigo, su camisa caliente abierta y una brisa fresca en su mirada oceánica. Él construye la mitad de su vida en un secreto para mí y esconde en su bolsillo un caramelo de canela para mi boca reseca. Cuando el llega nace en el horizonte algo con forma de faro y desde mi cabeza emigran pájaros atemorizadores.

Camilo siempre ríe cuando caminamos uno al lado del otro por las veredas o por el parque transversal de providencia. Con el entusiasmo de un niño se desvía hacia el Sebastian y compramos dos helados; de color blanco y verde para él, de manjar lúcuma para mi. Y el barquillo sostiene el mundo. Entonces nos sentamos por ahí o por acá a esperar renacer en una dimensión nueva.

Yo camino hacia Camilo por su mirada, por su porte de monumento de otra vida y cambio el reloj ante su presencia. Junto a él la noche es un largo día que se habla como una poesía. En su ausencia la ciudad es un cementerio de peatones derretidos y comerciantes tristes y desesperados. A su lado los árboles sobrevivientes de los parques de Santiago florecen en aromas nuevos y las iglesias dan campanadas de alegrías y mi corazón da vueltas como un remolino de papel de todos los colores.

Se me confunden los sentimientos, se me mezcla la razón, se me pierde el fondo del corazón y sucumbo a la inmovilidad del no saber como ascender esta montaña con los pies descalzos y los días hirviendo en esta agresora ciudad. En vano la soledad abre sus brazos y se me ofrece como una loca desorbitada. El silencio se llena de su presencia y me crece el sexo, se me expande el corazón, y vuelo con alas de águila a su intimidad y construimos un instante. Un instante como un eslabón independiente en la cadena de nuestras vidas. Y de regreso a mi mundo me pregunto una y otra vez sí estaré haciendo lo que debo hacer y no lo que me dicta el ego.

Entonces su esposa me florece como una amapola de alta montaña y sus dos hijos corretean mariposas en mi pecho.

viernes, 4 de enero de 2008

post añañucado

El año comenzó cargado a los símbolos, los signos…. Esos eternos mensajes que nos envía la existencia y de los cuales no siempre estamos atentos.

Las fiestas cumplieron con creces lo prometido; las noches se iluminaron en fogatas, las tardes pasaban echadas al lado de la piscina, las mañanas se prolongaban en sobremesas tan largas como un tren interminable. Todo el mundo dispuesto a reír, compartir y amar. El CARNAVAL se cumplió a cabalidad.

Pocas veces alguien puede tener a su lado a todos los seres que ama, y ese fue mi caso. Han sido dos semanas con mi familia y mis hermanos del valle. Aún cuando he debido trabajar como nunca, los retornos a casa tenían esa alegría y festejo que sólo tienen los grandes encuentros.

Me costó ver a Lito y Matías como pareja; sonreír cómplices, mirarse con picardía, caminar de la mano, besarse. Bromeamos con la idea de una trireja, pero lo cierto es que tal cosa no existe más allá del plano sexual.

Pablo y mi hermana Vera comenzaron un idilio como aquellos, de esos que se viven en la primera adolescencia, y la verdad es que me encanta. ¡Quién sabe!, quizá ella termine viviendo con nosotros en el norte o Pablo en la parcela de Pirque. La verdad es que se ven relindos juntos, como para fotos postales.

Camilo se niega a desaparecer y a compartido cuanto puede con nosotros. Entre navidad y año nuevo vino varias veces con sus hijos y su esposa, quien es realmente ENCANTADORA. Un amigo me dice que ella, no solamente intuye, sino que sabe que entre él y yo hay una fuerte atracción y que opta por mirar pajaritos. Desde el lunes Camilo queda viudo de verano. Se supone que pasará esa primera semana acá, que es la última de mis amigos del valle.

Existe la seria idea de salir una tarde-noche-madrugada de carrete capitalino, aprovechando todo lo que esta ciudad da en enero, el único mes en que Santiago es una ciudad acogedora y entretenida. Así, ir a una obra de teatro, después cenar en un restaurante de Lastarria, unos tragos en un pub con show gay y terminar bailando. En esto último aún no hay consenso y nos debatimos la vida entre una salsoteca o la Bunker con su estilo electrónico. Es raro que unos tipos que han optado por vivir en medio de una montaña semi desértica gustemos del Tecno. Hay algunos que proponen que terminemos ese jornada carretera en un after, cosa que no sé si existe en Santiago, después de todo Buenos Aires nos lleva años luz.

Estas primeras horas del 2008 he sentido como mi alma necesita un cuerpo que acariciar. Mis glándulas sexuales reclaman el pan y el agua y mi mano derecha se ha tirado a huelga. Para sincerarme conmigo mismo y los demás, he dejado de afirmar que no quiero una pareja para reconocer que espero a alguien para construir una relación. Y sé que ese alguien no es Camilo, con quien solo puedo ser un amante –idea que del todo no me desagrada-, y fantaseo con el descubrimiento en medio de un salto de un ser que me sorprenda, me enamore y me seduzca. Y claro, que se deje sorprender, enamorar y seducir.

Papá ha seguido el desarrollo de su enfermedad con una tranquilidad de ofrenda. El hecho de no saber toda la verdad le permite interpretar la realidad de una forma más feliz. Un hombre de 1.91cms de altura que siempre ha pesado 78 kilos y un cuerpo sano y atlético hoy sube de peso luciendo una poncherita. El creé que es el haber dejado de trabajar. Nosotros sabemos que es el tumor que crece.

Mis hermanos menores, de 4 y 3 años, al fin han dejado de sentir que uno debía proteger al otro de esta tribu a la que llegaron después de una desgraciada estadía en un hogar sureño. Ya no caminan todo el día uno al lado del otro y hasta hacen cosas por separado. Para navidad le regalamos sus primeras mascotas y existe una foto en la cual duermen tirados en el pasto con sus cabecitas sobre las panzas de sus labradores. Realmente la imagen es maravillosa, de UNICEF. Y a propósito. La división Chile de UNICEF se ha contactado por mis padres para lograr una entrevista que será publicado en un libro latinoamericano contando experiencia de la Adopción. No sabemos como la periodista se entero de la historia de nuestra familia, pero reconoció que para ella es un caso único que un matrimonio fértil tenga ocho hijos legales de los cuales seis son adoptados. El reportaje sería a toda la familia, incluiría fotografías y testimonios de cada uno de nosotros. El tema que los 5 mayores no sepamos quien es adoptado o no lo es le sorprende. Como también el que mis tres hermanos mayores cuenten con un hijo biológico y otro adoptado. Yo siento que aquello sería como un homenaje a mis padres y la idea me encanta. Pero ellos aún no se convence que nuestra intimidad sea expuesta aún por una institución como esa.

Este mes debo trabajar duro para poder tomarme mis vacaciones, las que como siempre han de ser poca. Planeo cruzar medio mundo para visitar a mi hija y pasar unas semanas en el Valle del Elqui junto a mi comunidad. La idea me sobre excita cada día más y casi cuento los días para atrás.

En estos días mi hermano mayor me hace entrega de un cd con las últimas fotos y entre ellas estaban las que he puesto acá. Y es que en septiembre pasado fuimos a la casa de Tunquén y que maravilla habernos encontrados con un cientos de flores silvestres. Estas fotos las tomé muy emocionado y corresponde a la flor nativa Rhodophiala Advena, conocida como Añañuca de Fuego. (de ahí el nombre para mi jeep, “Añañuco”),