
El resto del viaje fue solitario como sola es la luna, como solo es el sol. Viajé en trenes solitarios saturados de pasajeros cargando maletas, mochilas, hervidores de agua, condones con sus sachet de lubricantes y aquellas boletas de optimismo. En la mente aquella mirada oscura de Pasquale, su mano sosteniendo la mía en esa mesa fría del más cálido café de Termini mientras la oliva rodaba desde sus dedos eternos a la palma de mi mano ermitaña.
Y su mirada en mis ojos se anclaba como el navío después de la tormenta atraca en el muelle.
Y el tren avanzaba como la muerte lucha con mi signo. Y entre las calles de Riomaggiore salí por unos pasos encontrar y en callejuelas florecidas en la primavera de todos los amantes solitarios, idos, volados, navegados y naufragados me nació aquella esquina de pescado mediterráneo y vino de la casa con la libreta azulosa de papal maché y el lápiz de sangre verde Elqui tatuando toda mi soledad en esas hojas recicladas.
Los turistas corrían con sus cámaras digitales sin percatarse de los pobres amantes que cenábamos nuestras soledades desoladas con vista al mar. Aún con todo ello, y con más, yo era un hombre hermoso aquella tarde bebiendo vino en copa, picando el pescado entre las rodajas de limón a la hora en que el sol se marchaba más allá del mar.
Entonces regresé al hotel en Rapallo con vista al mar y piscina bajo la luna. Italia & Lido frente a mis ojos donde los chicos itálicos caminaban la costanera con sus jeans a medio traste, el abdomen de gym a la luz de la luna y sus miradas perdidas en Cinque Terre siempre eterna. Entonces fue, sólo fue entonces, que recordé… y subí agónico a mi habitación con vista a nada para… para…
No importar nada más que…
No fue tú mail, tampoco la pulsera de cuero ecuatoriano en mi muñeca, ni el aliento de ron, ni tu mirada varonil rindiéndose de mi mirada tímida y agónica. No sé que cosa fue
Fue alguna cosa?
Mi varonilidad?
Tú respiración secreta bajo mis brazos?
El chico Chileno de Pedro de Valdivia del cual te hablé en más de una noche romana?
Los deseos de abrirme a otros como la noche a los almendros?
Y tú, ardiendo por mi, sonreías con tus ojos tan sinceros… Y entonces, en una calle veraniega de turistas, en el corazón de Le Marais, llegaste a mi lado y en la plaza Les Vosgues, a esa hora en que todo es otra cosa, busqué tus labios y tus labios pronunciaron en mi boca el verbo beso y tus ojos oscuros fueron noche y mi pecho abría en tu pecho un rol nuevo mientras el chico aquel tejía su realidad lejos de nosotros.
Caminamos sin pasos ni cansancio, amplios como las noches son amplias cuando el amor ronda el desvelo y el cielo parece más cerca de techo y en la gare d´Austerlitz me enseñaste a basar como besan los bucaneros a esa hora en que solo lo que importa es el amar.
Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.
Y, sin embargo tu y yo nos acariciábamos, nos besábamos, descubríamos en una esquina de Paris.
¿Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio, mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad…..
Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel, por mis venas va, ligero de equipaje, sobre un cascarón de nuez, mi corazón de viaje, luciendo los tatuajes de un pasado bucanero, de un velero al abordaje, de un liguero de querer?#

1 comentario:
Para mi ha sido un verdadero placer el poder reencontrarnos... No sabes cuánto extrañaba tus letras y el sentirme libre...
Cuándi quieras conocer Valparaíso me avisas... conozco cada rincón, cada escalera, cada letra y cada canción. No te puedo prometer un porro como los del Valle, un café como los de Roma o una cena como París... pero te prometo el mejor chocolate a pies del Cerro Alegre.
Salu2, Cris
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