miércoles, 10 de septiembre de 2008

el mareo

“Avanzo y escribo

decido el camino

las ganas que quedan se marchan

con vos”


En cuanto bar entrara, en las tiendas musicales, en la calles, en uno que otro parque y aquella tarde tirado en la plaza Julio Cortazar del Soho. Antes de que emprendiéramos el regreso compré el disco que parecía acompañarnos como un cupido esa vez en Buenos Aires.

“Se apaga el deseo

ya no me entrevero

y hablar eso

que se me iba

mejor”

No lo volví a oír sino hasta en esta etapa del viaje en que recorro solo el camino a Le Marais, como un peregrino (penegrino diría mi hermano).

Una letra elegante,
Una voz extremadamente sentimental en una energía absolutamente masculina
Algo pasa en mi interior que atrae a viejos pájaros que creí espantado para siempre de mi pecho. De pronto me torno triste como un naufrago y sé que la cusa no es la ausencia de alguien que ya no este a mi lado.

“Con los ojos no te veo

se que se me viene el mareo

y es entonces

cuando quiero

salir a caminar”

Y, sin embargo, te presiento con todos mis otros sentidos. Sé que existes, que por algún lado deambulas, sueñas, creces, te desarrollas, buscas, sientes. Y no te veo.

Te me vienes tú a la mente, el arrepentimiento por mi insulto taladra alguna parte de mí. Me dan ganas de llorar, de acudir a ti… sé que ya pasó el instante y que este se fue volando a un rincón aún más lejos que aquí.

“El agua me ciega

hay vidrio en la arena

ya no me da pena

dejarte que un adiós”

Esta tierra no tiene el romanticismo suicida de París en otoño, Guápulo en verano, Pirque en invierno ni de El Retiro en primavera. Hoy aquel sentimiento esta en mí.

Los chicos bajan a la playa cada atardecer luciendo sus sonrisas. Yo camino por la costanera descubriendo ese café, esa terraza con una mesa sobre la cual descansa una copa esperando mi vino. Me siento extrañamente contento de ser un náufrago de mi mismo y aún izar la bandera de un mañana.

“Así son las cosas

amargas borrosas

son fotos veladas

de un tiempo mejor”


Tengo ganas de regresar, de partir y de ir, volar, llegar a tu pecho y escribir mi historia en el. Quisiera poseer la valentía de abrirte mi pecho y que esculpas ahí adentro tu secreto, tu fe, tus ganas, tus mareos. Y temo que ya no estás; te has ido tras el portazo que pegué cuando mis piernas tiritaron de miedo


”Con los ojos no te veo
se que se me viene el mareo

y es entonces

cuando quiero

salir a caminar”

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