viernes, 2 de mayo de 2008

no me mataste


Yo solo quería acercarme un poco. Así, lentamente como los corales forman islas. Sin desesperos maritales ni urgencias en los genitales. Con todo el recorrido que he hecho hasta aquí. Con mis silencios, mi pera partida, la soledad reinante en esta ciudad tan poco ciudadana.
No ha sido del todo mi opción vivir en Santiago, trabajar en la ciudad, caminar por sus veredas, conducir en sus calles estancadas de insultos e impaciencias, beber sus café y sus comidas y sus plazas y sus parques todo en modelo exprés. Pero sí podía ser mi opción el como caminar o adonde hacerlo entre todas sus calles.


No soy uno de todos esos que caminan top por los pobres boulevard de los mall, castillos únicos en este reino capital de consumo. No creo que ese sea un reino, los reinos no están más allá de nuestra piel. No tengo una caja fuerte donde guardar los secretos, mi casa es una casa llena de ventanas y siempre están abiertas de par en par, siempre a mi casa hay alguien o algo por llegar… tanto que amar, tanto de que aprender, tanto que destapar.


Cada amanecer amanece algo nuevo y en el amanecer siempre me sorprendo de todo lo que se ha de aprender. Por eso quise acercarme al mundo y tener alguien junto a quien aprender… rehacer juntos desde el principio hasta el final y ahí juntos abrir el cielo y bautizar una estrella con el nombre de felicidad.


Era preciso dejar el calor de mi guarida y acercarme al frio social. Era un riesgo que sentí poder sortear, y recordar como somos los hombres hijos y padres una vez, tener deseos de parar el tiempo como en una vieja tarjeta postal para verla más tarde y descubrir como hacer aquello que no pudo ser. Y así, en silencio de añañucas, en canto de estrellas fugaces, en el fuego del volcán vivo en mis testículos, en mis poros geiser de vapor de amar, en las ventanas abiertas de mi casa cordillerana sentir la existencia entrar y reinar y rehacer todo aquello que alguna vez no se supo realizar.


Por ello quise acercarme al mundo y bajé a las luces de la ciudad con la fe ardiendo de encontrarte y rehacer juntos desde el principio hasta el final la historia del hombre que no se ha historiado, hallar juntos el grial de nuestras no mentes.


Y declaré que son demasiados los que han intentado distraerme de mis intenciones sin siquiera dar un paso para conocerme. Y es que es fácil desde la otra vereda lanzar piedras contras las vidrieras que parecen desconocidas.


Y ese -hijo de una madre que no merece ser llamada Puta pero que lo parió sin culpa- estrujó mis intenciones con acentos desmedidos y en una espuma de quiltro con espuma en el hocico subió la intimidad que le regalé solo a él a una web de comercio sexual. Y yo, pajarón de olimpiadas, le había creído en medio de la ciudad. Y es necesario que comprendas que mañana te busque a ti bajo las piedras, tras los árboles, en los ascensores y en los andenes del metro… por favor, no te detengas, no dudes nunca, mírame llorar que es mejor llorar de verdad que amar de mentiritas. Es mejor ser campesino que esclavo en una ciudad.


Y no me has matado y heme aquí sin renunciar a mis sueños… como dijo Manu con aromas a naranjas, desgraciados los hay en todos lados. No te cedo el triunfo ni la bronca, no te cedo el que me hayas hecho llorar como lloran los buscadores. Te regalo mi victoria sobre ti, heme aquí cantando un canto que no es para ti…


“Quiero dejar todas las palomas en el cedro de tu alma y todo el beso en tu piel, que dejes de mirarme burlón, sé que estoy dando poco y mucho te pediré. Se la nube sola en mis mañanas, que seré tu casa y serás sombra en mi mitad. Y sí ves que mi casa se quema llueve tu llorosa pena y la casa nueva se hará. Y te prometo que no me iré cada mañana tras una meta que alcanzar, quiero ser solo el dueño de tus miradas, pero es preciso que me enseñes a mirar.
Hazte sol cercano en mis inviernos, hazte en el recuerdo un leño y quémate en mi interior, no quiero tener más noches frías ni poder tan sólo en sueños despertarme junto a ti.”

2 comentarios:

R. Sebastian Delgado Q. dijo...

Lo que no nos mata, nos fortalece.

bien dicho
si la casa se quema, casa nueva habra.

cariños

Sebastian.

rosamaria dijo...

Hola,

Me gusta como escribes,felicitaciones.

EL cuento de Fiora, escrito en febrero, cuando continua?

Rosa Maria